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Etiqueta: Crónicas de una café nada real

Las Flores

por Rodolfo Siddhartha

La indiferencia ante lo cotidiano nos hace perder sensibilidad.

Ya algunos años atrás tenía la inquietud de escribir sobre Café pero no sabía exactamente qué línea seguir. Este año era sólo un propósito el compartirles a través de esta plataforma el cómo yo veo el café y mírenme, ya es una realidad.

Bienvenidos a este viaje.

Una mañana cualquiera, al estar barriendo la calle en la ciudad de los Palacios, en esta rutinaria vida; algunas veces pasan más cosas en mi mente que en mi realidad y una de ellas fue el preguntarme: ¿cómo florece un negocio, específicamente una cafetería?

Esta reflexión me hizo recordar que al mudarnos a un nuevo local fue empezar desde cero, y nos enfrentamos a la dura prueba de saber si a nuestros clientes realmente les gustaba nuestro café o sólo iban por la cercanía u otro motivo. El 1ro. de Febrero del 2019 cumplimos un año y todo ha ido viento en popa, es curioso para mí contárselos porque un año atrás sólo dos locales compartíamos servicio en esta cuadra. ¡Qué alegría saber que hoy en día la cuadra está llena! Como si la casa ya tuviera esa calidez de hogar.

Les platico que hace 9 años atrás “Café Avellaneda” abría sus puertas como el café del barrio, en Coyoacán, México, donde hay más cafeterías que oxxos; un sueño firme que inicio en un puesto de feria,  donde el menú estaba escrito en una cartulina de color psicodélico.

Lo extraño en este viaje al pasado es que ese emblemático local, anteriormente también era una cafetería que pasó sin pena ni gloria y anterior a eso fue una nevería bastante buena. Lo que me comentó Ximena, barista en turno en Avellaneda, me hizo saber qué negocios han ido y venido en estos 9 años.

¡Ah! pero eso sí, se han mantenido la tiendita de la esquina y la panadería al igual que Avellaneda, pionera en este mundo del compromiso de hacerle justicia al café mexicano.

Yo estoy muy seguro que la calle de Higuera es muy bien ubicada gracias a “Café Avellaneda”, el de la ardillita.

Creo que ya no es tan necesario decirles que asistir a tomar una taza de café amerita tomarnos un tiempo, sus pizarrones llenos de gis de colores hacen ver que hay dedicación al escribir de puño y letra lo que nos ofrecen.

Esta vez probé dos espressos y un cappuccino, larga vida a “Café Avellaneda”. -“Gracias por cada café pendiente que ofreces con la ayuda de los amigos de la barra, y por dejarnos descubrir que cada taza de café es diferente.”

¡Ah! se me olvidaba decirles que es  casa de los actuales campeones nacionales en Barismo y Brew Bar.  Honor a quien honor merece, háganse un tiempecito y ¡tómense un Café con Jiribilla y sigan con el espíritu inquieto!

Como contraparte en esta viaje, tambien visité Bosque de Niebla ahí mismo en Coyoacán, ya con un año de vida y a unas cuantas cuadras de la Parroquia de San Juan Bautista, es un espacio pequeño de un ambiente bastante energético.

Ahí me encontré con Cecilia, de personalidad tranquila y cálida, me pareció un lugar atractivo por la cantidad de artículos en las paredes, con un menú diverso y divertido. La verdad fui  directo a pedir un espresso doble y con la expectativa de ya estar predispuesto al sabor del café.

Mi sorpresa fue mas allá,  Cecilia tuvo paciencia y detenimiento al servir cada taza de espresso, todo un ritual. Alguna vez escuche que lo que mas atrae del café es la parte meticulosa, los detalles, toda una danza.

Ya en confianza la platica se hizo de amigos entre Cecilia y un cliente llamado Noé, se me fue el tiempo entre taza y taza, como bien dijo alguna vez Fabrizio Sencion “el café es el pretexto perfecto para echar el chisme”.

Perdón si me alejo del tema principal,  en la calle de Presidente Carranza hace una año no estaba Bosque de Niebla, sólo algunos restaurantes en contra esquina, la calle estaba triste.

Gracias a la psicóloga y a la socióloga que decidieron traer modernidad y raíces marcadas al café Mexicano, Gracias por traernos un enorme Bosque de Niebla.

Como dijo Buda la diferencia  entre amar y querer: Cuando solo quieres una taza de café, visitas a cualquier sirena. Pero cuando amas al café lo cuidas, buscas la especialidad, la iluminacion del Barista.

Quien entiende esto, entiende la vida, ¿o cómo era?

Café Avellaneda, Higuera 40, Coyoacán, México.
Bosque de Niebla, Presidente Carranza 115c, Coyoacán, México.

Fotografías por Rodolfo Siddartha